sábado, 27 de marzo de 2010

Una idea un poco extravagante para un relato

Un día, estaba yo ocioso, y se me ocurrió un relato en el cual en un futuro desaparecieran todos los libros, y que únicamente sobreviviera un trozo de papel con algo escrito en él. Por supuesto, este trozo de papel adquiriría notoriedad religiosa: se convertiría en la piedra angular de un nuevo credo, sin duda, ya que todo lo que es único parece tener que ser mágico o paranormal o divino. Pero la cuestión es que ese papel, claramente incomprensible (lo cual acentúa el carácter pseudo-divino), era un fragmento del prospecto de un medicamento. Elegí Tardyferon (recomendado para las anemias ferropénicas), y me puse a imaginar cómo serían los rezos de esta nueva liturgia, dirigida por un sacerdote supremo a cuya palabra tendría que contestar la congregación a modo coral. Sería algo así:

Sacerdote (voz gangosa y cansina, típica de curas): Ácido ascórbico...
Congregación (unánime, enérgica): ¡Deshidratado!
Sacerdote: Sulfato ferroso...
Congregación: ¡Sesquihidratado!
Sacerdote: Mucoproteosa...
Congregación: ¡Almidón de patata!
Sacerdote: Copolímero de ácido metacrílico...
Congregación: ¡Y metacrilato de metilo!
Sacerdote: Citrato de trietilo, polividona, talco, estearato de ácido...
Congregación: ¡Metacrílico!
Sacerdote (pregunta retóricamente a la congregación, que deberá responder): ¿Eudragit E?
Congregación: ¡Copolímero de ésteres del ácido metacrílico y ...!
Sacerdote (concluyendo la liturgia): ...Dimetilaminoetilmetacrilato.

Alguno pensará que esto es un poco exagerado, pero no lo es tanto. Hasta el Concilio Vaticano II la misa se daba en latín, y dado que la inmensa mayoría de la gente no tenía ni idea de latín, las palabras del cura le sonaban lo mismo que a mí "dimetailaminoetilmetacrilato". Lo único real de esta idea un poco absurda es el poder omnímodo de la palabra, sobre todo de la palabra desconocida. Por eso ahora Ratzinger quiere recuperar la misa en latín: quiere recuperar el poder de la palabra sagrada, por incomprensible; es matar dos pájaros de un tiro: se recupera el espectáculo mistérico del catolicismo, y de paso no corres riesgos porque nadie te entiende ni jota.

viernes, 26 de marzo de 2010

Música definitiva para una isla desierta

Me proponen un juego tenebroso. Debo llevarme veinte canciones a una isla desierta. No puedo repetir autor, y tengo cinco minutos para decidirme. Me pongo en marcha. Pienso en esas canciones que he escuchado unas diez mil veces y aun así me siguen emocionando, pero pienso también en decenas que se me escaparán, y de las que me arrepentiré no haber puesto. Empiezo a toda galleta. Piensa, Miguel, canciones que nunca te han cansado, que siempre cantas a voz en grito cuando vas en coche o cuando te sientes inspirado bebiendo una Mahou y fumando un Chester. Ahí va:
Late night, early town de Lloyd Cole
Get blown away de Ocean Colour Scene (esa guitarra que se pierde en el espacio...)
Nightswimming, de R.E.M. (aunque Half a world away me tira mucho, o Electrolite)
Mr Jones de Counting Crows (marchosa, optimista, su cominezo es irresistible)
The Pan Within de The Waterboys (ah, qué recuerdos...)
Being for the benefit of Mr Kite de The Beatles. No, mejor While my guitar gently weeps.
Road trippin' de Red Hot Chili Peppers (daría la vida por tocarla en una playa, rodeado de amigos)
Bottle up and explode! de Elliott Smith (mi perdición, como Waltz#2, o Between the bars)
Paloma, de Calamaro (no puedo ni explicar este tema: me va directo al bulbo raquídeo)
Drive-in Saturday de David Bowie
3 Speed de Eels (triste, pero evocadora, como Dirty girl o Can't help falling in love)
Playground love de Air (para dejarse llevar, perderse en el espacio)
You can never hold back spring de Tom Waits (lo siento, Tom: tenía que elegir sólo una)
Palomas en la Quinta de Quique González. ¿O tal vez Suave es la noche, o De haberlo sabido?
Beautiful boys de CocoRosie y Antony... o tal vez Fistful of love, por Antony and The Johnsons
Adiós, Carnaval, de Ariel Roth, preferiblemente con Bunbury
The Giant of Illinois de Andrew Bird (larguísima, hipnotizante)
Springfield de Sufjan Stevens (ese punteo loco, absurdo, me lleva al nirvana)
Famous blue raincoat de Leonard Cohen... ¿O Who by fire?
Me falta una. My God, ¿cuál? ¡Ah, sí!
Hallelujah por John Cale. Para mí, la versión más austera y definitiva del tema de Cohen.

Bueno, ya puedo ir a la puñetera isla con mi CD grabado. Pero, maldita sea, como dice Wyoming, esta lista casi es como la de Schindler: liberas una pocas canciones, pero la inmensa mayoría se convierte en humo. Espero no tener nunca que ir a esa isla. Y ya me estoy arrepintiendo de no haber puesto otras canciones, incluso de los mismos grupos. ¡Maldición! ¡Me olvidé de Los Lorchos! Lo siento, Todd, lo siento, Freak. Nunca me perdonaré no haber incluido Pintas en nuestra retina.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Títulos de obras de arte



Los títulos son sumamente importantes para certificar las obras que respaldan. A veces ves un cuadro precioso, y te decepciona su título. No hablo ya de esos cuadros formalistas cuyos títulos son: "Variaciones", etcétera, que se me antojan infumables y pretenciosos. Existe un cuadro de Dalí cuyo título es poesía en estado puro. El cuadro es Niña levantando la piel del agua. Siempre he sentido predilección por este cuadro, aunque casi más por su título. También la fotógrafa Ouka Lele posee una sensibilidad especial en los pies de sus fotografías. Hay una que me fascina: Me levanto por la mañana y hay un gran charco en mi casa . Da la casualidad de que en ambas obras hay un perro, en un caso durmiente, y en el otro, expectante. Este comentario sobraba, pero es que me encantan los perros.
Respecto a títulos de novelas, por ejemplo, me viene inmediatamente uno de Javier Marías, para mí, uno de los mejores y más evocadores: Mañana en la batalla piensa en mí. Los autores japoneses sí que se esmeran, como por ejemplo Haruki Murakami con su Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, o Kenzaburo Oé, con ese terrible título Arrancad las semillas, fusilad a los niños. Hay miles, y admito sugerencias, tanto por lo bello como por lo chocante.
Y, hablando de películas, como son casi todos bastante previsibles (a excepción de Mapa de los sonidos de Tokio, por ejemplo, que se sale bastante de lo común), no puedo menos que resaltar el más horrible que he visto en mi vida, fruto del magín de la hija de Vargas Llosa: La teta asustada. No sé en qué pensaba cuando lo puso, la verdad. Si quería impactar, lo ha conseguido, pero su intención ha fracasado. También admito sugerencias, pero de títulos feos.

lunes, 22 de marzo de 2010

Regreso al pasado

Aunque parezca mentira, sé que hay gente que insulta a otros llamándolos ateos. También que hay gente que define a la Inquisición como "institución cuyo cometido era preservar la pureza de sangre", y que también afirma que "desgraciadamente no pudo acabar con todos los gérmenes"(llámense "gérmenes" a conversos y demás). También sé de gente que afirma que Marx no era más que un borracho, que Adán y Eva existieron de verdad, que el Infierno vuelve a existir aunque Juan Pablo II afirmara que no, y hay gente que dice que la represión de la zona republicana fue peor que la nacional (no sé si han mirado bien las cifras), y gente que regaña a otros por no estar bautizados.
Todo esto que comento se ha dicho en un instituto público de Enseñanzas Medias, un buen termómetro de la socedad. Lo han dicho profesores, además, a los alumnos en sus clases. Existe un origen en todo. La segunda legislatura de Aznar destapó la caja de los truenos: la extrema derecha regresó a la calle, los revisionistas históricos tomaron las librerías, la rama más ultramontanaa de la iglesia católica se ha puesto a reivindicar a Torquemada y a prometer excomuniones, las televisiones que proliferan en la TDT son la propaganda más obscena del capitalismo savaje que he visto. Han perdido el pudor, y el sentimiento de inferioridad moral que siempre, pese a poseer el poder, habían tenido con respecto a la izquierda. Están envalentonados, están sembrando vientos que acabarán siendo cilogénesis explosivas. Vuelvo a sentir aquel miedo que tenías a diario durante los años de la transición democrática: el miedo a que los poderes fácticos se volvieran a aliar para acabar con la sociedad ciudadana. Vuelven los nostálgicos del Imperio hacia Dios, y tienen todos los medios para propagar sus ideas. Estemos alertas. Ya están aquí.

lunes, 15 de marzo de 2010

Hijos de estrellas



Y a lo que voy es a que es arduo llegar a ser alguien cuando tu padre o tu madre han sido estrellas rutilantes, sobre todo en el espacio musical. Hay que tener valor para meterte en la música cuando tu padre ha sido Lennon, o Jagger o Dylan. Jakob lo hizo, y es una de las excepciones a la regla: es bueno, y tiene personalidad. En cambio, otros casos han sido fiascos considerables, como por ejemplo Julian Lennon (un auténtico clon, físicamente hablando, de su padre); en otros el padre ha superado al hijo, como fue el caso de Jeff Buckley, que superó ampliamente a su padre, Tim; y en otros, el hijo ha optado por la música desde el lado más discreto, como es el caso de Tom Waits, Casey, que toca la percusión en los discos de su padre. Por supuesto, no entro en el panorama hispano: los hijos de Dyango, Betty Missiego, El Fary, Rocío Dúrcal y otros me interesan más bien poco.
Y la verdad es que me gusta Jakob Dylan, me gustan los Wallflowers, su grupo, aunque no sea de los que me entusiasman, y además, al contrario que su padre, Jakob me cae bien: me parece un tipo normal, nada endiosado, nada presumido, un trabajador de su música, alejado de los efluvios paternos.
Tengo una anécdota de Jakob. Resulta que su ídolo es Tom Waits, al que conoce personalmente. Un día propuso a Tom conocer a Bob Dylan, su padre. Tom dijo que sí, ya que lo admira profundamente. Jakob lo llevó a casa de Bob, y lo presentó. Tom, aunque esto parezca mentira, estaba bloqueado, incapaz de decir nada coherente. No ayudaba que Bob Dylan lo mirase como a un platelminto, con poco interés y ganas de volver a su mundo interior. Jakob estaba sufriendo porque, en el fondo, quería que Tom deslumbrara a su padre, con el que no creo que nadie tenga buenas relaciones. Pero Tom sólo era capaz de decir: "Weeeell, ermmm...". Jakob acabó ese encuentro totalmente deprimido: sus esperanzas de que su ídolo bajara del pedestal a su padre se habían ido al garete. Bueno, en realidad odio esta anécdota: me gustaría que Tom le hubiera dado un baño dialéctico a Bob, y que Jakob hubiera salido de allí exultante.

viernes, 12 de marzo de 2010

Yihad Jane: el enemigo en casa


Si me preguntaran a qué me suena el nombre Colleen LaRose, diría que a una heroína de una novela rosa de Barbara Cartland o Victoria Holt ambientada en la Inglaterra de mediados del siglo XIX. Si me preguntaran a qué me suena Yihad Jane, diría que a un personaje supermalvado de una película de Tarantino, una supervillana con poderes especiales, y burkha en vez de traje ninja. Pues ya veis, después de estas referencias de cultura de masas, resulta que ambos nombres son lo mismo. Colleen LaRose, alias Yihad Jane (Jihad Jane, en inglés), es una norteamericana típica, rubia y de ojos azules, que se ha ofrecido a Al Qaeda para cualquier misión, incluida la autoinmolación con bomba, y que ha sugerido que podía ser ella quien asesinase al dibujante sueco Lars Vilks, habida cuenta de que este hombre está condenado a muerte por esa organización de integristas terroristas por haber hecho una caricatura de Mahoma. Según ella, dado su aspecto sería muy fácil no hacerse notar en Suecia. La muy burra, dicho sea de paso, hablaba de estas cosas en la red, y así la pillaron, claro. Menos mal.
La reflexión que surge es el miedo que propicia este hecho. En un país de tendencias paranoicas como el norteamericano, el hecho de que el enemigo surja desde el corazón del país, desde gente nacida en los EEUU que ni siquiera tiene raíces árabes, es la semilla del pánico por venir. Antes podías sospechar de ciertas fisonomías, ciertos rasgos, y si no que se lo pregunten amuchos que han sido detenidos e interrogados en aeropuertos americanos sin razón, ¿pero ahora? Es el enemigo interior, el menos detectable, el más efectivo para malos fines. Y me pongo a pensar si todas estas películas de terror que desde hace años inciden en infecciones y contagios masivos no estarán ejecutando una metáfora del miedo al enemigo en casa, ése que puede contagiar a otros, y estos a muchos otros, multiplicando el peligro exponencialmente. Sí, ¿por qué no? Después de todo, aquellas películas de los años 50 en que los extraterrestres invadían la tierra no eran más que un reflejo del miedo de Occidente a "los rusos". Tal vez sin siquiera saberlo muchos guionistas hablan de otros miedos que poco tienen que ver con zombis o virus de la ira.

jueves, 11 de marzo de 2010

Una canción: The Happening, de Pixies



The Happening es, para mí, una de las mejores canciones de los Pixies. La canción consta de dos partes; la primera trata de la célebre Área 51 del desierto de Nevada, lugar donde aparentemente tienden a estrellarse naves extraterrestes, y el gobierno USA oculta los cadáveres de esos seres porque, ya sabéis, "el gobierno niega todo conocimiento", pero, por supuesto, "la verdad está ahí fuera" (ay, cómo me gustaba Expedientes X). Es la llegada de los extraterrestres a la tierra, un tema muy pixie, dado que incluso Black Francis afirma haber visto un OVNI cuando era pequeño. De hecho, todo el disco Bossanova es en cierto modo un tratado de ufología. Esta primera parte es vibrante, muy rockera, con la voz de Black Francis (o Frank Black) desgarrándose, alternando con los coros angelicales de Kim Deal,como en un tobogán. Humo y electricidad.
La segunda parte de The Happening apareció como canción individualizada en un maxi-CD bajo el título de The Thing. En ella, la radio anuncia la llegada de la nave del espacio exterior, y el protagonista viaja en coche más de mil kilómetros para presenciarla. Esta parte es un recitado con coros hipnotizantes, con la guitarra de Joey Santiago (marca indeleble de los Pixies) creando los ambientes. Black Francis afirma que cuando la compuso tuvo en mente la famosa emisión radiofónica de La Guerra de los Mundos de un jovencísimo Orson Welles en 1938, emisión que, dado su realismo, causó el pánico en los estados de Nueva Jersey y Nueva York. Esta es una de mis anécdotas favoritas: resulta increíble imaginar a cientos de ciudadanos huyendo de sus casas esperando el ataque final de los extraterrestres, como sucedió en realidad.
En fin, si no la conocéis, creo que debéis oírla. Mis disculpas si no os gusta, pero dadle una oportunidad: ¡Dos canciones en una! ¡Es como la Semana Fantástica! Además, hay varios vídeos en directo en YouTube de mucha calidad.


video

miércoles, 10 de marzo de 2010

Un famoso elefante



Si hablamos de animales famosos en la Historia o en la leyenda, me vienen unos cuantos caballos, por ejemplo Bucéfalo, el de Alejandro Magno, Babieca, del Cid, o Incitator, de Calígula (el cual acabó siendo senador de Roma: cosas de Calígula). Es lógico, pues el caballo era el símbolo del poder, de la diferencia de clases. No sé de perros famosos (tal vez Martha, de McCartney, a la que dedicó una canción con su nombre en el Álbum Blanco, aunque creo que la gente se sabe el nombre del perrito de Obama) , ni de gatos (a excepción de Elvis, el gato de Lennon... aunque seguramente alguno sabrá el nombre de los gatos de alguna celebrity). Y hasta ahora tampoco conocía elefantes de renombre, hasta que leí El Mundo Clásico, una obra imprescindible de Robin Lane Fox, y ahí supe de la existencia de uno de los elefantes de Aníbal, llamado El Sirio. Este paquidermo nació en Siria, viajó a Egipto, y cruzó Europa hasta Italia, Alpes incluidos. Era uno de los siete elefantes que le quedaban a Aníbal en Italia. A El Sirio le faltaba un colmillo, seguramente en solidaridad con Aníbal, que había perdido un ojo en combate. Se dice que fue ese elefante el que apareció en monedas romanas años después, montado por un jinete negro, tal fue la impresión que causó a la población cuando pasaban los cartagineses por los pueblos. No sabemos qué fue de él. Seguramente murió en la península de Italia, en una de las muchas batallas que Aníbal propuso a Roma. Vaya por El Sirio, un elefante de renombre.

Una conversación en el Corte

Fui yo el miércoles a cambiarle unos pantalones a mi hijo en la planta 3 del Corte Inglés de Vigo, ésa que se autodenomina "Joven", y en la que ya tengo vedado entrar. Un dependiente me estaba atendiendo cuando una dependienta le fue a preguntar algo. Él, con una sonrisa condescendiente, le dijo: "Espera, espera, que no soy obicuo". Yo creí haber oído mal; de hecho cada vez oigo peor dado el estado general otorrinolaringológico: mi médico al ver mis radiografías faciales afirma que es difícil distinguir que mi calavera sea humana. Pero había oído bien, porque el hombre repitió, recreándose en la suerte: "No tengo el don de la obicuidad". A lo mejor es que piensa que en vez de venir del latín "Ubi" (+ quo), la palabra viene de "Obi" (+ Wan Kenobi), que tenía muchos poderes. Como este hombre resolvió rápidamente el pequeño problema, incitó a sus compañeras (mujeres, al fin y al cabo, parecía expresar con su mirada paternalista) a ser polifacéticas. La respuesta de una de ellas fue lo más sorprendente de todo. Dijo: "Yo soy polipatética". Me quedé pensando en ese neologismo. Si lo había inventado así, sobre la marcha (poli=muy + patética), esa mujer debería estar de asesora en la RAE. Ahora que, dado el tenor de las conversaciones, a lo mejor es que quería decir "peripatética", es decir, tal vez reivindicaba pertenecer a la escuela de Aristóteles. Nunca lo sabré.
En otro orden de cosas, me están animando a regresar al Facebook, ya que la gente lo utiliza para sus blogs, de modo que escribiría estas tonterías que escribo desde ese Facebook. A mí el Facebook no me gusta casi nada, y eso de tener tantos amiguitos que ni conozco no me convence. Pero tal vez el presente está ahí, no lo sé. ¿Qué hacer? Quizá algún día lo sepa. Pero me da pena dejar este espacio del blog, porque lo considero mío, mientras que el Facebook me recuerda a esas viviendas de los anuncios de Ikea en que todo está a rata por tirante.

lunes, 8 de marzo de 2010

Aberroncharse


Reconozco que me fascinan algunas cosas del programa de José Mota. Yo, la verdad es que reír, lo que es reír, no me río, pero me parece que el programa tiene una gran calidad, y no ofende a nadie verlo. Hay, eso sí, algún sketch que no me va (el del Cansino Histórico y el del Tío La Vara), pero confieso que es ver al Aberroncho y ahí sí que me parto. Desde que lo vi por primera vez fui asimilando su lenguaje. Ahora ya puedo decir que yo también me aberroncho al rocaje vivo, y que daría la vida por compartir unas horas con el oso Matías, la gineta Montse y el burro Jeremías. Y no sólo eso. Gracias a Mota he cambiado el tono de los insultos que uso: ahora llamo a la gente mugrosa, pregoná, ansia viva, hocicopollo, cierrabares, en vez de las cosas soeces que solía deicr; además, me gusta investigar behind the musgo cuando voy al campo a sobrevivir. Lo dicho, os animo a aberroncharos contra el rocaje vivo. No hay cosa mejor, aunque nadie sepa lo que esto signifique, y ahí está el talento.

P.D.: Muchas gracias por las recomendaciones y los avisos de conciertos, anónimos. Escucharé a Tachenko, y, si puedo intentaré ir a algún concierto de los anunciados. Ah, creo que actúa Quique González en Vigo el 26 de marzo, según me dijo mi amigo Tomás. Los que estéis aquí, si no lo habéis visto, recordad que no verlo es pecado mortal, de los que te quemas toda una eternidad.
Qué grande eres, Quique.

Geniales calígrafos



Hace un par de semanas salió en un suplemento dominical un artículo acerca de unos calígrafos, que dedujeron la personalidad de algunos personajes a través de su letra, como es lógico. Lo simpático es que esos personajes famosos eran Mussolini, Franco y Hitler., los cuales, según creo, están muertos. Y los calígrafos dijeron cosas tales como las siguientes: Franco, según sus rasgos calígrafos, era un hombre frío, calculador y esquivo; Mussolini, un ególatra, virulento y manipulador; Hitler era inestable, mesiánico e impotente. Hombre, yo también podría añadir que la letra de Franco denotaba que era bajito, gallego y del Ferrol, que Mussolini era bajito y con tendencia a revitalizar el Imperio Romano, y que Hitler era un austríaco que quería ser alemán, bajito y bigotudo. Lo de la impotencia me dejó flipado: ¿En qué se nota que uno es impotente en la letra? ¿Tal vez las "tes" y las "bes" no llegan a a puntar hacia arriba? No sé...
En rigor a mí el artículo me pareció un monumento al ventajismo. ¿Por qué no miran la caligrafía de gente viva, en activo, y se ponen a vaticinar? Porque entonces yo voy a hacer mis análisis calígrafos. Por ejemplo, voy a elegir a una mujer al azar... Belén Esteban, por ejemplo. Vaticino por su letra irregular que será una mujer vulgar, soez, violenta y sin estudios, con lo cual tiene la tipología perfecta para ser una estrella de la tele del corazón más cutre. Zapatero: pronostico que será presidente de gobierno, que hablará con verdaz y honestidaz, y que sus discursos aburrirán a las ovejas y demás artiodáctilos, que sus cejas serán icono, que sonreirá sin venir a cuento, aparte de deducir que con esa letra sólo puede ser de León. Rajoy: vaticino que tendrá graves problemas para pronunciar las eses, y que el color de su cabellera y de su barba diferirán de un modo extraño, y que será gallego, creo que veraneará en Sanxenxo y que nunca será presidente de gobierno, no por culpa de Zapatero, sino de sus otros amigos del partido. Esperanza Aguirre: tendrá cara de teleñeco, será manipuladora, entregará todas las cadenas de TV y radio a la extrema derecha y campará a sus anchas con una chulería que ni te cuento; además, veo en la forma de la "uve" que un día llamará hijoputa a uno de su propio partido, a micrófono abierto. Almodóvar: su firma denota que será gay, dirigirá películas que al final serán siempre todas iguales, pero tendrá un gran prestigio incluso en USA.
Jo, lo que da una firma... ¿Qué hay que hacer para ser calígrafo?

domingo, 7 de marzo de 2010

Respondiendo

Muy interesante lo que me comenta Lara sobre un nombre que ha descubierto. Tener un hijo (o hija) y llamarle Iloveny me parece dantesco. ¿Cómo pronuncian los padres el nombre? ¿Así, como suena, o "Ailovenuai"? En un futuro no muy lejano algún alumno mío se llamará "Cómomolavigo" o "Gostodeporto", o Madrímemata", y si no, al tiempo.
Con respecto a una sugerencia sobre hablar acerca del fenómeno de groupies y fans, agradezco muchísimo la confianza, pero la verdad es que vosotros, los que estáis inmersos en esa cultura, sois los que me deberíais informar a mí. Muchas gracias, eso sí, por el tono elogioso, que no sé si merezco. Intentaré mejorar para no decepcionar.
Acerca de los escándalos del clero alemán y de los niños del coro del hermano del papa... Bueno, los que me seguía sabéis que había vaticinado que habría un tsunami de todos estas revelaciones. Irlanda, Alemania, USA, Canadá... ¿para cuándo España?
Sobre el famoso villarato, decir a los seguidores del Barcelona que quien a hierro mata a hierro muere, y que están recibiendo su propia medicina, y que se han encontrado con la horma de su zapato, y que se me han acabado los refranes y frases hechas. ¿Por qué? Porque esos comentarios, esos clamores en el estadio que tanto les ofenden ahora que son los destinatarios son iguales a los que ellos propagaron durante décadas contra su eterno rival.
Acerca de literatura, por favor, si no habéis leído nada de John Connolly, empezad cuanto antes. Yo ahora estoy acabando Los amantes, y debo decir que me entusiasma. Si buscáis novela negra con un siniestro toque sobrenatural, ahí está John Connolly con su detective Charlie Parker. Imperdonable no conocerlo.
Cine: no he ido desde hace mucho, pero al que visite los videoclubs, que alquile El secreto de sus ojos. Para mí es la mejor película argentina que he visto (muy grandes Darín y Villamil, preciosa). También recomiendo The road, pero sólo a aquellos que estén alegres y optimistas, porque si están en fase depresiva... Buf. Gran novela de McCarthy, gran adaptación al cine, gran Viggo Mortensen.
Música: He estado adquiriendo todas las novedades últimamente. Confieso que me he llevado muchos fiascos, y me duele en grupos que adoro, como The Magnetic Fields, Eels o Spoon, que no han llegado al nivel de obras anteriores, en mi opinión. Hombre, siempre tienen sus pequeñas gemas, claro, pero esperaba una mejor continuidad. Hablan muy bien del grupo español Tachenko, pero ya no me fío de nada. ¿Los habéis oído?
Mi primo Fran ha regresado a The Smiths, a través de la guitarra de Johnny Marr. Es capaz de clavar el punteo, o lo que sea, de la canción Barbarism begins at home. Si no la conocéis, id a Spotify o adonde sea, y prestad atención a la guitarra del final de la canción. Es precioso, complicado, requiere una técnica guitarrística muy depurada. Fran es capaz de reproducir eso. Es un genio, este tipo. Bueno, los dos, Fran y Johnny Marr.
Un último consejo: hay que ver en YouTube el vídeo de estudio de los Last Shadow Puppets (es decir, el líder de Arctic Monkeys y el de The Rascals) titulado My mistakes were made for you. En el disco original la versión es mucho más elaborada, claro, pero esa primera toma a pelo me pone los ídem de punta.
Hasta pronto, blogueros.

viernes, 5 de marzo de 2010

Entrevista con el toro

Una vez más he conseguido una primicia exclusiva (esto es redundancia). Consiste en una conversación de un pastor extremeño de nombre Prudencio con el toro Federico, un bisho muy masho, de más de 500 kilos.
Esta es la conversación que tuvieron sin saber que un micrófono estaba en abierto:

Pastor: A ver, Fede, ahora que hay tanto revuelo con el tema, elige. ¿Qué prefieres tú, que se acaben las corridas de toros o que sigan?
Toro: Pues no sé, yo suelo usar la cabeza para empitonar, no para pensar, Pruden. Lo toros somos mu mashos, pero poco dados al pensamiento socrático.
Pastor: Te explico. Si siguen las corridas de toros, es muy posible que dentro de un par de años vengan por ti y te lleven a alguna plaza junto con otros cinco de tus colegas. Habrás pasado cinco años de placeres mundanos: pasto gratis, sexo vacuno, correrías por la dehesa... Pero te espera un día muy perro.
Toro: ¿Cómo de perro?
Pastor: Te sacarán de quicio en el toril. Saldrás histérico de él, y te encontrarás en una plaza donde unos cuantos tipos vestidos de un modo muy raro se dedicarán a clavarte banderillas, un jinete te clavará una lanza en el lomo, un tío te mareará con un capote y al final, cuando estés escogorciao y con la tensión baja, te clavará un estoque en los hombros. Y reza por que te lo clave bien, que si no, más agonía. Un vía crucis que te cagas, Fede. Morirás, te arrastrarán fuera de la plaza, te despiezarán y se comerán hasta tus gónadas.
Toro: Masho, tal y como me lo pones...
Pastor: Eso sí, tienes una infinitesimal posibilidad de ser indultado, en caso de que seas muy noble y viril. pero yo de ti ni pensaría en ella. Bueno, y podrías matar al torero. No serías el primero, y te harías célebre, como Islero.
Toro: Ya. ¿Y la otra opción?
Pastor: La otra opción es que a estas alturas ya estarías muerto, ya que te habrían sacrificado al nacer, o a los pocos meses, sin público, después de haber vivido estabulado, en un matadero hediondo donde te meterán un taladro en el cerebro a traición. Sentirás el pánico al entrar en este lugar, olerás la muerte, al igual que decenas de reses que irán contigo. Por otro lado, tu carne no vale gran cosa, no eres interesante comercialmente y el único sentido de que existas es que existan las corridas. Con la otra opción tu especie desaparecerá en poco tiempo, y tus tierras las ocuparán esas vacas suizas tan obesas.
Toro: Masho, me lo pones bien.
Pastor: Es así, Fede. A ver, elige.
Toro: Mmmm...

En este instante se corta la transmisión. Parece que Fede, poco dado al pensamiento socrático, prefirió empitonar al periodista antes que plantearse el dilema. El caso es que nunca sabremos qué es lo que piensa el primer implicado, que es el toro, y no los seguidores o detractores, que lo vocean a tutiplén. A veces nos llevamos sorpesas en estas cosas, como cuando allá por los ochenta se penalizó el concurso de "lanzamiento de enano" en algunas localidades de España y Portugal, por brutal y denigrante. El concurso consistía en lanzar un enano (con casco) y no recuerdo si había que lanzarlo más lejos que los otros, o que embocarlo en algún lugar. ¿Quiénes pidieron que siguiera el concurso, ya que les reportaba un buen dinerillo? Pues los mismos enanos, que protestaron enérgicamente. La vida es una paradoja continua.

(A mi amigo Pedro, para que me siga mandando recetas, no venga o no venga a cuento. Y a Mar, que le retransmite los partidos)


miércoles, 3 de marzo de 2010

Primitivismo contra civilización





Vi el pasado fin de semana una película titulada Bosque de sombras. La película no es gran cosa, me temo, pero en ella se regresaba a un viejo tema que, por consiguiente, ha aparecido en muchas películas. Y no sólo en películas: uno de los motivos de la literatura hispanoamericana de comienzos del siglo XX era "civilización y barbarie", es decir, el esfuerzo civilizador del hombre de la ciudad frente al primitivismo que le circundaba. Pero volviendo a las películas, esa que reseño me recordó a la famosa Perros de paja de Peckinpah: gente fuera de sitio llega a un lugar apartado, constreñido por las viejas (y crueles) costumbres, y el desenlace tiende siempre a ser trágico. Hay otras, en diferentes variantes, como Deliverance o La presa (ésta, una parábola de la guerra de Vietnam), y en todas el hombre de la ciudad invade el sacrosanto terriotorio de lo primitivo: nadie puede ser más odiado que ese hombre para alquien que vive en comunión con su entorno. En todas ellas subyace el miedo del urbanita a enfrentarse a una naturaleza en estado puro, ya sea en forma de hombres cuyas costumbres son brutales, o en forma de un medio extremadamente hostil. La conclusión es que nosotros, la gente de ciudad del mundo occidental, no amamos la naturaleza, sino el paisaje ajardinado; creemos que los osos son animales bellísimos (y lo son), pero los rechazamos cuando devoran a sus propias crías o matan por territorialidad a otros bellos animales (o incluso hombres). Creo que la naturaleza nos está pasando factura por todos nuestros desmanes. Y si no, pensemos en Chile, Haití, Uganda, Francia... Desengañémonos: el hombre desde que es hombre ha luchado a brazo partido con la naturaleza. Ha querido destruirla o transformarla, nunca se ha sentido cómodo en ella, porque naturaleza implica fuerzas desatadas e incontrolables, implica atavismos de cuando éramos muy diferentes, implica, definitivamente, muerte. Por eso querríamos hacer de nuestro mundo un enorme tanatorio en que todo perece pero nadie lo ve.
P.D.: He usado la palabra "hombre" genéricamente. Pido disculpas. Mea culpa, mea culpa.
P.D.2: Felicito a Jane Doe por el admirador que le ha salido, ese tal Freak "John Doe" Masters.
P.D.3: Felicito a Pedro por mandarme otra de sus míticas recetas, aunque algún lector del blog no haya hallado la hilazón entre queso italiano y extraterrestres (yo tampoco, Pedrito).
P.D.4: Me felicito por los nuevos comentarios en el blog: esto se está animando: nueva cocina, incredulidad, flechazo cibernético, prevaricación... Esto promete.

lunes, 1 de marzo de 2010

¿Cómo son los extraterrestres?





Desde que empezó la ufología, el aspecto del extraterrestre ha cambiado de modo singular. Desde aquellos hombrecillos verdes que habitaban Marte hasta ahora, se han desarrollado todo tipo de tipologías fisonómicas que desvelamos a través del cine. Por ejemplo, en las películas de serie B de los años 50, el alienígena era un robot (ejemplo: Ultimátum a la tierra), aunque también aparecieron con otras formas, como por ejemplo la vampiresa interestelar súpersexi de Planeta Sangriento (Queen of Blood), o los inolvidables entes que se replicaban en seres humanos de la imprescindible La invasión de los ladrones de cuerpos, con un remake más que notable en los 80, con Donald Sutherland, aún otro en los 90, y finalmente Invasión, con Nicole Kidman, aunque con final edulcorado.
Más adelante se produjo un giro copernicano con E.T.: de repente el extraterrestre se convierte en una especie de sapo cabezón tierno, adoptable, melancólico y feo a rabiar. Pero no tardaría en llegar el más inquietante y feroz de los alienígenas, ese crustáceo con cola, enorme y con doble mandíbula de la que caen babas sulfúricas, llamado Alien, creación del siempre inquietante y perturbador Geiger. Esta película genial de Ridley Scott generó infinidad de imitaciones, de la que no se salvó el indestructible Predator, que se resume en un corpachón con cabeza de nécora, al que sólo pudo vencer, cómo no, Schwartzenegger (lo siento si lo he deletreado mal). Antes de esto la mítica serie Expedientes X había desarrollado el alienígena moderno, es decir, plateado, con ojos almendrados, sin nariz, miembros largos y nada de sexo, hijo del famoso bluff de Rosswell, ciudad ufóloga por excelencia gracias al Área 51, área donde teóricamente se estrelló un ovni y el gobierno lo quiso ocultar (situación inmortalizada por los Pixies en la canción imprescindible The happening, del álbum Bossanova). En ese engendro de Mel Gibson titulado (creo) Círculos, se utilizó esta imagen, si bien la estatura del alien era mayor. Ha habido también gamberradas como esos extraterrestres enanos con cráneo sonriente y cerebro al descubierto de Mars Attacks!, por supuesto, pero creo que las tendencias actuales, condicionadas por la obsesión con todo lo concerniente a virus y epidemias, es el alienígena que es virus o bacteria, y que, regresando a los tiempos de los ladrones de cuerpos, invade éstos.
Conclusión: ¿cómo son los extraterrestres? Pues al gusto del consumidor. Yo, no sé por qué, pero si viajan por el espacio a velocidades inconcebibles, me extrañaría que tuvieran una estructura cercana a lo humano. Más bien serían similares a los insectos, que posiblemente sean las últimas especies en desaparecer de este planeta en un futuro que ojalá sea muy, muy lejano.

Parece que el blog avanza

Bueno, debo decir que en esta segunda singladura del blog, tras el paréntesis de unos meses del pasado verano, se ha multiplicado por varias cifras el número de asiduos. A diferencia de la primera etapa, en que eran menos pero más conspicuos, en ésta me asombra cómo crece el número de lectores; el hecho de que no coloquen comentarios me indica que los asiduos, en su gran mayoría deben de rondar mi edad: ya se sabe, los que rondamos los cincuenta aún sentimos pánico de lo intangible, de poner nuestros nombres y mandarlos por el éter. Dado el gran número de blogs que existen en el ciberespacio, en cosa de dos años acercarme a las 10.000 visitas no está nada mal, sobre todo en un blog en el que casi nunca hay elementos audiovisuales. Gracias por venir, y perdonad mis excesos y mis irreflexiones. Estoy abierto a sugerencias.
Ah, por cierto, si alguien se quiere reír un poco, dos críos norteamericanos llamados Zach y Louis hacen una versión en playback de una canción horribilísima, macarrísima y horterísima de un tal Gunther, titulada Ding Dong Song. Recomiendo que veáis el vídeo de los chavales, pero no el original: ese tal Gunther confunde "sexy" con "cutre".